FLAMENCO JONDO

FLAMENCO JONDO DE ARTURO FERNÁNDEZ

30/8/12

RAFAEL GÓMEZ MONTERO. SI ELEGÍ GRANADA PARA VIVIR, LA QUIERO TAMBIÉN PARA MORIR

Quién era Rafael Gómez Montero.


           Periodista y poeta abulence, nació en Ávila el 14 de octubre de 1922 y murió en 1994 en Granada.
          Trabajo en el Diario de Ávila y en Diario Gol (actual Marca). Fundó en 1952 Radio Ávila, siendo su director.
Recibe el premio Nacional de Radiodifusión en 1950 y de San Fernando de periodismo en 1951.
        Fue miembro de honor en 1978 de la Institución Gran Duque de Alba, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, como reconocimiento por su labor periodística de promoción del arte flamenco.

          Llegó a Granada un día de Noviembre, de 1958 desde su tierra natal, Ávila. Antes, había pasado por Madrid y Almería, pero Granada le cautivó y lo atrapó para siempre entre su tela de araña; bebió de sus aguas ocultas, y respiró profundamente su aire impregnado de granado y avellano, hasta hacerlo un granadino más, cosa que él acepto sin oponer mucha resistencia, pero sin olvidar nunca sus raíces.
          Este hombre de la sonrisa abierta, como lo definiría Bernardo Cuenca, fue Rafael Gómez Montero, un hombre bueno y sencillo, que desde su llegada a Granada, no paró de moverse, de crear y exaltar a la ciudad que lo acogió como a un hijo más.



          Pero, el hecho de que yo hable de Rafael en este blog de flamenco jondo, es porque creo que el flamenco granadino no le ha pagado todo lo que él sí hizo por este arte desinteresadamente por esta ciudad, y sobre todo, por el Sacromonte y sus gitanos, era sencillo identificarlo y dar con él. Preguntar por él en las cuevas del Monte, que los dio a conocer a través de sus zambras por diversos sitios de la geografía española, e incluso, hasta la ciudad eterna, Roma. Organizó y presentó innumerables festivales, entre ellos: El Lucero del Alba en Salobreña, Noches Andaluzas en Guadix, Noches Flamencas del Albaicín, el festival del Paseo de los Tristes y el Concurso del Cincuentenario. Dio algunos ciclos y conferencias sobre el flamenco etc… Por eso, creo que ya sería hora de darle a Rafael un homenaje como Dios manda.

Arturo Fernández


¡Ay,la plaza del Almez,
callejón de las Tomasas,
cuesta de María la Miel
y callecilla del agua.
Por todos sus recovecos,
los churumbeles jugaban
con el niño al pilla-pilla,
y en una de sus andanzas,
Cristo aprendió a ver las cruces,
ante la Cruz de la Rauda.


27/8/12

EL FLAMENCO EN LA NAJARRA

Tiempo y unos cuantos días me he llevado pensando antes de decidirme, si hacerlo o no, el poner esta crítica en mi blog, simplemente por el hecho de que alguien al leerla pudiera pensar que lo hago por presunción o por engreimiento hacia mi persona. Nada más lejos de la realidad, porque entre otras cosas ya no tengo edad para ello, y simplemente el hacerlo, lo hago como una forma de agradecimiento hacia la persona del Sr. Chema Cotarelo Asturias por escribir cosas tan bonitas hacia mi persona, aunque yo tenga conciencia de que sólo soy un aficionado más de los muchos que hay que aman este arte llamado flamenco.
      
    El cantaor Arturo Fernández en la peña flamenca Rafael Muñoz de Almuñécar

                                                                          por

                                                       chema cotarelo asturias

A la luz de la luna sexitana, entre plataneras, presuntas pomarrosas y pitahayas, formas tropicales que acunaron, como un rayo caído de entre las sombras de la nueva noche, el magisterio, la magia de la voz del cantaor Arturo Fernández. Fue en un acto organizado por la peña flamenca Rafael Muñoz en el palacete de La Najarra. Olas que van y vienen al sonido de las palmas, viento que mece las hojas con la guitarra del prodigioso artista Ramón del Paso, cuyas manos trenzaron la voz del cantaor cual si fueran maromas de una barca. Lo demás fue todo duende y recogimiento, angustia en las Siguiriyas, cuando no, tragedia y lamento, o poema dramático, al decir de Machado y de Rafael Huertas, "el taruguillo", como se conoce a la andante enciclopedia del flamenco en Granada.

Halo de luna en las Tonás, cante primitivo donde los haya con el Tío Luis el de la Juliana, coplas asonantadas, Romances que recuerdan la pérdida de la Alhambra y la memoria de El Planeta, El Fillo, Juan de Dios o María de las Nieves: Granainas a la rosa y a la Virgen que guarda el secreto del querer en su pecho de nácar. Tangos de dos por cuatro de Cádiz y Triana y un fondo de la Niña de los Peines "que hasta los dedos se chupaba". En la segunda parte La Caña, el cante al que Don Antonio Chacón redondeo y las Soleares, al estilo del Viejo Noriega, del Pinea, la Andonda y el Quino de Triana. y de cada uno fue dando cuenta y forma el cantaor que sabe lo que siente y lo que canta. Remate de Siguirillas al estilo de Manuel Cagancho de Triana, de Paco la Luz de Jerez y de los Puertos el Ciego de la Peña.

Y el aire ya dulce de miel y guayabas, la luna trémula: sobre las olas del mar, una melodía de silencios y de algas y en el tablao Bulerías, jaleos y palmas y un rasgueo fino de la guitarra con alma y claridad arcana y la voz arrolladora, inconfundible, necesaria, venida de no sé dónde ni de que magia de Arturo Fernández, un cantaor para el mundo, pero de Granada, que sabe, como ya se dijo, para bien del cante y del flamenco, lo que canta.

Dan fe de ello, el público asistente entregado y las amainadas formas del agua y hasta unos angelillos que me pareció ver entre las erguidas ramas. Una noche inolvidable de duende que inevitablemente nos recuerda a Federico: "Lo flamenco es una cosa viva con los pies en el caliente barro de la calle y la mente en los vellones de las nubes desgarradas". Hasta esas mismas nubes ascendió en Almuñécar, de la mano de la guitarra de Ramón del Paso, la voz de Arturo Fernández. Quedan en el eco de la noche esencias de ese saber cantar, de esa manifestación del alma.











16/7/12

CANTAORES GRANADINOS "PANAERO de MONTEFRIO

          En la mañana del sábado 14 -07-2012, sobre las 11'20 de la mañana estoy entrando en la bellísima localidad de Montefrio, pueblo de la comarca de los montes occidentales de la provincia de Granada. Al frente se divisa su precioso castillo de la época nazarí. Las veces que he venido a este bello pueblo, siempre habían sido para cantar, pero el motivo que me trae hoy aquí está en que he quedado a las 11'30 con el amigo Cristóbal para que me cuente un poco de su vida, pues aunque ya hay algo escrito sobre él, le quería escuchar en primera persona, si bien es verdad que tampoco me ha contado mucho que no supiéramos ya, pero es que el amigo Cristóbal el día 3 de abril, sufría una parálisis por la que tuvo que ser ingresado en el Hospital Clínico de San Cecilio, y aunque se ha repuesto y está perfectamente el hombre a sus 82 años, ya hay cosas de las que no se acuerda. Cuando llego a Montefrio ya me estaba esperando, y se extraña de que sea puntual, me dice que él es puntual, y que cuando dice algo lo cumple, a lo que yo le respondo: que a mí me pasa lo mismo, así que el hombre agradecido, me lleva hasta su casa y me cuenta…

Cristóbal Trujillo Garrido, de la familia de los mollas, nació un 11-12-1930 en la C/ Pedro Villanueva en Montefrio y no el día 20 como consta; posiblemente por la costumbre que había en algunos casos de asentar a los nacidos unos días después. Casado a la edad de 37 años con Dª Ana Pérez Pulido, siendo padres de tres hijos, desde su infancia ya sintió el cante correr por su venas, ya que su afición le vino a través de su padre y de su madre, así como también de unos primos que se canturreaban un poquito. Me cuenta Cristóbal y me canta por bajines una letra que su madre cantaba:

"Porque volar no podía,
un pajarillo piaba,
y me decía piando:
llévame con la mare mía
que a mí me estará buscando".


          Cristóbal recuerda que a la edad de seis años les fregaba los platos, y les cantaba para que le dieran de comer de su rancho a los soldados de un destacamento, que en tiempos de la guerra había en Montefrio y así empezaron sus comienzo en el cante.

          A la edad de 8 o 10 años ya lo sacan de la escuela para trabajar en el campo, labor a la que se dedicaban toda su familia y cosa que él haría hasta ya bastante mayor, que un buen día compró según sus palabras una bestia y se puso a repartír pan por los cortijo de alrededor, de ahí lo de "Panaero de Montefrio". Por aquellos tiempos solía escuchar a través de la radio para aprender a Vallejo, José Palanca, Niña de los Peines, y como no al "Cargaíllo" como le decían al que fue su amigo Manuel Ávila y con el que se presento en el año 56 al Concurso Nacional de Cante Jondo de Córdoba, año donde un tal "Fosforito" arrasó con todos los premios. También se presentaron los dos en el concurso del cincuentenario donde Manuel consiguió el cuarto premio, pero él no pasó el corte. Me cuenta, que un día estando con el Niño Vélez le preguntó a este que como hacía la salía por soleá, a lo que este le contesta: ¡apréndela como lo he hecho yo! Con Paco de Montefrio recorrió gran parte de la campiña cordobesa, por los pueblos de Priego, Carcabuey, Rute,.... cantó con Canalejas, Antonio Ranchal y algunos más, grabó un disco con la guitarra de Miguel Ochando en los estudios Sonisur de Montilla, y hasta el día de hoy en que ya el hombre con su 82 años sale poco de casa.

Arturo Fernández.






26/6/12

CANTAORES GRANADINOS MIGUEL MARISCAL "NIÑO DE LA FUENTE"


           Miguel Mariscal Barbero, nació en Granada, el día 29 de septiembre de 1934, concretamente en el nº 7 de la calle Fuentenueva, de ahí el sobrenombre de "Niño de la Fuente". La afición por el cante le viene de escuchar de pequeño a su madre, pues ésta cantaba en casa mientras hacía las faenas. Y así Miguel, poco a poco, y sin darse cuenta se fue aficionando al arte del flamenco. A los dieciséis años ya empezó a actuar en reuniones familiares y de amigos, y ya más adelante participó en el "Circulo de la Alegría", donde lo introdujo José Ferrer "Niño de las Almendras
              Miguel poseía unas facultades excelentes para en el buen hacer del cante, quizá no llegó a más por su forma de ser, pues era un poco raro. En 1970, gana el concurso de Pegalajar. En el 1971, obtiene la Espiga de Oro del concurso de la Peña el Mirabrar de Fernán Núñez y en 1973 se presenta por vez primera al XX FESTIVAL DEL CANTE DE LAS MINAS (LA UNIÓN), obteniendo dos segundos premios: uno en cante de Levante y otro en cante Andaluz, que le reportaron la cantidad en pesetas de las antiguas de 55.000. Al año siguiente, vuelve a presentarse consiguiendo el premio Romero de Torres, destinado a un cante Andaluz. Fueron muchos más los que ganó, pero no tengo datos. En sus últimos tiempos, como cantaor, estuvo trabajando conmigo hasta su retirada definitiva que le concedieron los cupones de la ONCE. Luego le fui perdiendo la pista y al día de hoy no sé si vive o murió.
          No fue Miguel Mariscal, un cantaor bien tratado como todos o la gran mayoría de los flamencos de Granada- por el propio mundillo flamenco. Tenía anécdotas de todo tipo, pero recordaba con cierta tristeza que no lo dejaran participa en el concurso que se celebro con motivo del cincuentenerio del concurso del año 1922, porque tenía el carnet de artista.

Arturo Fernández.


De pie de izd. a der. Pepe Albaicín, Arturo Fernández, Antonio Trinidad, Rafael "El Rubio", Manolo Montes y Miguel Mariscal. Sentados, Juan de la Lucia hijo, Pepe el Marino, José Carlos Zárate y Antonio de Puente Genil







Misa flamenca en San Ildefonso.
                                                  




                                                                         
                                                                         
                                                                           
                                                                         

             
                                                                                 

17/6/12

CANTAORES GRANADINOS (GUZMÁN ALVEA)


Guzmán Alvea Maldonado.  "Guzmán Alvea"       

            Viene de una familia de artistas, su abuelo era cantaor y además bailaba; inauguró el hotel Palace bailándole al Rey Alfonso XIII. Su hermana, Encarnita Alvea, fue profesional durante más de veinte años y trabajó con todas las grandes figuras de su época. El resto de la familia también cantaban o bailaba, todos le daban apaño aunque no todos se hicieron profesionales del arte. Y en el seno de esta familia nació Guzmán el día 7 de Diciembre de 1936, en plena guerra civil.

           Desde niño, era Guzmán un asiduo de "La Platería" cuando esta entidad tenía su lugar de reuniones en la calle San Matías. También solía cantar en los programas de radio de la ciudad. Poco a poco se va formando influido por todos los cantaores de la época: Vallejo,  Cepero, Niña de los Peines..., pero fundamentalmente aprendió de su abuelo que solía trabajar en el café  cantante "La Montillana" junto con Manuel Torre, El Cojo de Málaga y otros. A partir de entonces cantó en todos los escenarios con figuras como: Bernardo, Varea, Pericón, El Gallina etc....

Fotografía del libro de Curro Albaicín

          Trasladandose a Madrid, donde vivió tres años, solía acudir a ""Villa Rosa". Allí vivió infinidad de anécdotas y de buenos momentos de cante. Con la compañía "Los Chabalillos de España" recorrió toda la geografía nacional. Fue Guzmán un cantaor especialmente de tablaos. Trabajó en el Paso de los Tristes cuando embellecían toda la Carrera, durante dos años en Córdoba, Jaén, una temporada en "Jardines Alberto" dos años en la parrilla del Hotel Nevada, diecisiete años en los "Jardines Neptuno, que le curtieron de un compás fuera de lo normal. Le cantó a figuras como: Mario Maya, Cristina Hoyos, Farruco, Matilde Coral, Joaquín Fajardo etc...

          Guzmán cantó en congresos, en reuniones de figuras inminentes de la medicina, de la música, del arte, a jefes de Estado, una vez estando en los jardines del Partal en la Alhambra, al terminal su actuación, se le acercó el Rey D. Juan Carlos y le presentó a su hijo el Príncipe, al tiempo que invitaba a que fuera a cantar al palacio de la Magdalena, en Santander. Guzmán le contestó respetuoso: "Lo que usted quiera, don Juan", el clásico señor protocolario le tiró de la chaqueta y le dijo: "Al Rey hay que hablarle de Su Majestad". Dióse cuenta el monarca de los apuros por los que pasaba el cantaor y, reprendiendo al intruso, le dijo que le hablara  como sabía, que lo hacia muy bien. El asunto terminó con un buen recital flamenco que el cantaor dio en Santander antes la familia Real.

Arturo Fernández.


                                                                               




13/6/12

CANTAORES GRANADINOS (CHOCOLATE DE GRANADA)

           José Carmona Cortés, nace en Santa Fé (Granada) en el año 1945, y murió un 15 de Marzo de 1986, víctima de una larga enfermedad; vivaracho y rebelde de piel morena oscura. Su sobrenombre artístico le vino tras la grabación de su primer disco con la casa "Movieplay", en Barcelona, con el nombre de José Carmona. Estuvo casado con la bailaora nacida en Cabra (Córdoba) y criada en Algeciras, Rosa Martín Montero "La Tolea". Con la que estuvo ocho meses en Caracas.  Sus comienzos fueron cantando como se dice en el argot flamenco "pá atrás".  Estando trabajando con su mujer  en Madrid lo llamarían de la casa "Polydor", para grabar otros dos LP en los que le acompañó su mujer la Tolea, con letras del padre de Paco de Lucía que fue el que le sugirió para las nuevas grabaciones  lo del "El Chocolate de Granada", pues chocolate le llamaban de niño. Luego le cantaría a otras grandes figuras del flamenco hasta ir cantando poco a poco para adelante con el objetivo de hacerse un hueco en el cante. La verdad es que saber y facultades no le faltaban. En una entrevista que le hacen en el diario Ideal de Granada nos relata sus comienzos.
           -Buena parte de mi iniciación se la debo a un señor nacido aquí, en Santa Fé, que si no en el flamenco sí estaba introducido en el mundillo artístico -llevaba varios ballets de mucha categoría-. Ese señor me escuchó cantar y me dijo: "¿ Pero hombre, que haces tu aquí metido sin darte a conocer?". Así que me fui a Málaga como te he dicho, y, como también he contado, pasé un tiempo trabajando con Mariquilla -poco, porque me puse algo enfermo y regresé a casa a recuperarme durante unos días-. En cuanto volví a sentirme bien viajé a París y entré en una sala muy prestigiosa, por donde han pasado las máximas figuras, llamada "Bataclán". De París fui a Barcelona, a "Los Tarantos", en esa estuve un poquito de tiempo y allí fue donde me encontró la "Singla" para mi primera turné por Alemania, Luxemburgo, Italia, Austria, Bélgica, Francia Holanda, Suiza y Grecia. Así empezó mi vida artística: como ves no te he exagerado al hablarte de mi suerte: me vino muy bien desde el comienzo, empecé a grabar, todo fue rodando sobre la marcha...
          Por lo que llevo contado, ya se ve que mis principios fueron de cantaor de atrás, para el baile. No es inmodestia por mi parte, lo cierto es que la gente dice que canto muy bien para bailar y eso, te lo aseguro, es muy difícil. Y, claro, pasa también que el cantaor de baile está necesariamente muy ajustado, muy puesto en el ritmo, lo que beneficia una barbaridad porque lo mismo puedes cantar de atrás que de alante.

Arturo Fernández.


                                                                                             
       



1/6/12

CANTAORES GRANADINOS ANTONIO MARQUEZ (NIÑO DE GRANADA)


         
          Del Niño de Granada, se conoce bien poco. Ya hace uno años,  concretamente en el  2004, se editaron por Tecnodisco una Antología llamada "La Época Dorada del Flamenco". Algunas de estas grabaciones fueron extraídas de discos de pizarra de los años   1920/50.  Pues bien,  en uno de estos C.D. titulado "Cantaores de Jaén y Granada", aparecen dos cantes del Niño  de Granada,  cantaor que por primera vez me entero de que existía, pues desde el año 1972 que entró a forma parte del mundo flamenco en Granada,  jamás,  nadie en las tertulias había mencionado a dicho cantaor. A partí de aquí empiezo a preguntar a otros compañeros por el tal Niño, pero nadie sabía concretamente quién era en realidad. Hubo a quien le sonaba como nacido en Santa Fé,  y a otros en el Albaicín, pero que se fue de Granada sin dejar rastro; otra cosa curiosa era que en el famoso concurso del 1922, no se presentara un cantaor como él, que hubiera optado a premio casi seguro, así que me olvide del tema. Años después me da por hacer un blog y escribir sobre los artistas granadinos, y en una de las crónicas sobre ello,  mi amigo cordobés don Andrés Raya, un gran entendido de este arte, me pregunta por el Niño de Granada; de nuevo me pica la curiosidad y empiezo a buscar a través de internet y doy con un blog llamado "Murciajonda"  de Pedro Fernández,  otro buen aficionado de este nuestro arte al cual le quiero agradecer el que me diera permiso para que copiara de su blog lo poco que se sabe de este cantaor,  pero que por lo menos,  nos deja una ventana abierta.
         

          Pedro, escribe: el malogrado Niño de Granada, asiduo al bar Cervantes, al café del Tranvía y a los eventos flamencos de Cartagena. Afirma que vivía de su arte en la ciudad departamental desde donde se desplazaba a los centros flamencos.

          En 1923, gana un concurso en Córdoba quedando incluso por delante del Niño de Marchena. Este mismo año se presentó en el Teatro Pavón de Madrid, y actúa en el Café Lyon D´Or acompañado a la guitarra por Eduardo Salmerón. También actuó en el Teatro Maravillas, Centro y Latina de Madrid, en 1926. Murió este mismo año al chocar el sidecar que conducía contra un carro en la carretera que va desde Murcia a Cartagena a las 12 de la noche, cuando volvia junto a un amigo de presenciar una corrida de toros en Murcia. Tres meses antes de su muerte había triunfado cantando en el Teatro Circo Barcelonés junto a Guerrita y Fanegas.


        LA MOTO DE LA MUERTE
          Las dos fotografías que reproducimos aquí, son las de Antonio Marquez "Niño de Granada", y Rogelio Selma, muertos de resultas del choque contra un carro de la moto que les conducía desde Murcia a Cartagena, en la noche del 12 del actual.

          Dos circunstancias ha habido en el trágico accidente, que hacen pensar si será que existe la jeltatura o si las corrientes de la vida son ciegas y sordas: una de aquellas es la de que la moto del siniestro, ya en diciembre de 1923 costó la vida a un hombre e hirió gravemente a otro, también por choque en la misma carretera, de noche y en idéntico viaje que ahora; la otra circunstancia es la calidad de los muertos, gente que fué de zambra acostumbradas a vivir del público y para el público, y que regresaban de Murcia despuésde un día de asueto sano y feliz...
Reciban los familiares de las vítimas la expresión de nuestro sentimiento más sincero.
Según la nota cronológica
                                                             
NIÑO DE GRANADA
               Y
ROGELIO SELMA






¡Rectificar es de sabios! Lo digo porque me llega un comentario de Montemar, diciéndome que el "Niño de Granada" que tiene la grabación con Bernabé de Morón, no puede ser Antonio Marquez, sino, Miguel Milena "Niño de Granada" que según Montemar estuvo muy vinculado con la ciudad de Córdoba. Efectivamente, hago mis comprobaciones y si Bernabé nació en 1921, no pudo grabar con Antonio y sí con Miguel.
Así pues, de pronto, nos encontramos con dos "Niños de Granada" de los cuales en Granada tenemos pocas referencias, si bien de Miguel me dicen que lo llevó de "tournée" Juanito Valderrama, y efectivamente, lo encuentro en un cartel con el Maestro actuando en la Plaza de Toros del Triunfo, pero con el nombre del "Niño de Graná" en 1944. También es raro que Molina Fajardo en su libro "El Flamenco en Granada" libro importantísimo sobre este arte, no haga mención a ninguno de los dos. Si habla de "El Milena" como nombre artístico y nos dice: Y perseguido por su pasado, "El Milena" era un cochero, que en una riña mató a un hombre en la taberna de "Los Manueles". Y cantaba con un dramastismo hondo y recordante. ¿Era éste Miguel? ¿Quizá ésta fuera la causa por la que se marchara de Granada y aquí no quisieran saber nada de él? Seguiremos investigando.

Seguimos desenredando la madeja sobre el asunto del niño de Granada.


Con la ayuda de mi amigo cordobés D. Andrés Raya, llegamos a la conclusión que la grabación que hay del Niño de Granada con la guitarra de Bernabé de Morón, ni es Antonio Márquez, ni Miguel Milena como nos sugirió Montemar, ni fueron tampoco ninguno de los dos los que hicieron la "tournée" con Juanito Valderrama, sino que fue Miguel López, más conocido en Granada por Miguelillo el de las Saetas. Hecho que también me confirma el guitarista Vicente el Granaino.


Sí es verdad, que el que gana el concurso en Córdoba en el año 1923, parece ser que  es Miguel Milena nacido según dicen, en el pueblo granadino de Colomera, hecho que he comprobado en el registro desde el año 1875 al año 1915, no encontrando a ningún Miguel Milena Rosales, al no ser que el segundo apellido fuera otro. También pregunté a la gente más mayor, y nadie tenía ni idea de esto.


Pero sigamos con Miguel López. Según mi amigo Curro Albaicín, nace en Granada en 1915 y muere en Badalona (Barcelona) en 1972 a la edad de 57 años. Comienza cantando en su ciudad natal desde muy joven con la Zambra de Manolo Amaya. Actúa en la Sala de Fiestas Madrigal de Madrid. También actuó en la Zambra de la Golondrina y en la Faraona. Le cantó a Lola Medina en la primera exposición de Sevilla. Eduardo Molina Fajardo nos dice: Miguelillo tenía una voz fenomenal, como un torrente y mucha fuerza en la voz, y que quizá por esto se encasquillaba sin poder salir de un tercio por el exceso de empuje, que era un especialista en saetas, aunque también cantaba: la caña, livianas y malagueñas, grabando un disco, que es seguramente éste que comentamos. Casado con Paquita, bailaora albaicinera de la familia de La Dibujas. Marcharon a Badalona, viviendo en la calle Juan Varela, del Barrio de La Salud donde motaron un bar llamado "El Saetas" por donde pasaron bastantes cantaores de la época, entre ellos D. Juan Valderrama con el que estuvo de "tournée" y desde entonces les unía una gran amistad, acabaría su vida en Barcelona, como otros tantos cantaores granadinos.

Miguel López, más conocido como "Miguelillo el de la Saetas". Antonio Camacho, cerrando el cartel, también grabó dos discos con el nombre de Niño de Granada...

Arturo Fernández.

La fotografía de la caratula es de Antonio Marquez, no se corresponde con Miguel López, "Niño de las Saetas" que es el que canta.












                                                                

27/5/12

CANTAORES GRANADINOS UNA GENERACIÓN DESAPARECIDA

UNA GENERACIÓN DESAPARECIDA

Del libro de Eduardo Molina Fajardo, "el flamenco en Granada".

          En la taberna del "Faquillas" en el Campo del Príncipe, con su riquísima colección de 300 discos antiguos de flamenco, en que se recogen las más puras y valiosas voces desaparecidas, podemos evocar a toda una generación de cantaores granadinos, que ofrecieron la flor de su canto en los años 1925 en adelante y en su mayoría rindieron ya su tributo a la muerte. Manuel Soler Palma, "Faquillas" (n. 15-1-1911, m. 3-11-1973), barajaba nombres de su época de cantaor, con la emoción de los tiempos viejos. Y también su vida desde niño, enraizada en el cante de aquellos tiempos en que, viviendo en la taberna de "La Niña de Palmilla", la niña entre 24 hermanos, escuchó el canto del "Calabacino", Eulogio, y el "Tejeringuero". En su época de escucha allí y en el bar de "Picharrica", del Puente de la Virgen, al que concurrían flamencos del Matadero, gastaba sus cinco o seis años, almacenando ilusión. Luego, "Faquillas" cantó por todos los estilos, con arte aunque pequeña voz. Fue botones del Centro Artístico en los preparativos del Concurso de Cante Jondo, barbero, camarero del "32", jefe de billar del Liceo y concurrente a la taberna de "La Trini", establecimiento precioso con su pilar lleno de cangrejos vivos; la "Viuda de Peña"_un poco antes de llegar a la casa seudoárabe de la célebre cantante "La Tortajada" en la Plaza de la Mariana que tenia un patinillo con un nogal en donde se estableció el teatrito "Talía" y que ofrecía a sus de madrugada la "monas" junto a grandes vasos de aguardiente de pasas; y la taberna de Félix Pérezcon sus enormes tajadas de bacalao frito, por tres chicas o un real si se embutían en un bollo, llamado los noctámbulos. A Soler Palma, le apodaron el "Faquillas" por  semejanza de un señorón del mismo sobrenombre, don Francisco Gómez, propietario del Teatro Cervantes, y que vestía, como él, pantalón ajustado y tacón alto. Soler era apasionado de los cantes del jerezano Cepero y bastante veces el "Yerbabuena" lo unió a su corro de flamenco para oírle cantar largamente. El "Faquillas", con más de sesenta años seguía siendo eje de una reunión flamenca en su taberna, asistía a las más célebres citas jondas de Andalucía, y casi todo él vivía para el cante, con apasionado recuerdo hacia sus viejos compañeros.
          Otros doce nombres castellanos de cantaores vamos a recordar, con la unción hacia lo desaparecido.
Ellos llenaron muchos años de tradición jonda y aunque su recuerdo se ha difuminado, quiero dejar constancia de su nacimiento y actuación en Granada.
Rosario García, muy joven y vistosa, interpretaba cantos de poder, granaínas y fandangos. Desapareció de la ciudad y pronto llegaron sus dicos "Cantos de Graná", con su voz plena de belleza, limpia y flamenca. En dicha grabaciones fue acompañada por Manolo de Badajoz.
Antonio Martínez Camacho era corredor de fincas, luego se marchó a América y desde Brasil llegó un disco suyo con cantos a estilo de La Niña de los Peines. De regreso a su tierra fue camarero en el "Ultimo Ventorrillo" y cantaba con voz grande, terrible, granaínas y malagueñas, preferentemente estas últimas con el estilo de Enrique el Mellizo, y también soleares siguiendo la manera del "Portugués.
Eulogio Crespo "El Pellejero", estaba colocado en un taller de curtidos en la calle de la Virgen, y tenía un carácte alocado y una bonita voz, espléndida y muy afinadaen los cantes de Málaga y Levante. También en peteneras, tangos y tientos y en todos los cantes de la Niña de los Peines.
Del mismo barrio del Matadero era el "Chorreando", cochero, que, con la tendencia de los caballos, se trasformó chófer. Tenía una preciosa voz en falsete y cantaba para sus amigos en la taberna de "La Niña de Palmilla".
Cercana a la anterior estaba la taberna del "Alpiste", en la acera del Darro. Era hombre muy grueso_de ahí el apodo con bonita voz para cantes livianos. Se inventaba las letras, a veces sin rimar, y las lanzaba entona-
do, puro, por las buenas de Dios. Convocaba en su tabernilla a los cantaores y alternaba con ellos, demos-trando su afición entusiasta.
Un tallista, Pepe " El Chicharro", gordillo y de mediana estatura, aficionado de la peña Pepe "El Mellao", cantaba por todos los estilos, pero prefería las malagueñas con aire de don Antonio Chacón.
   Y perseguido por su pasado, "El Milena" Miguel, era un cochero, que en riña mató a un hombre en la taberna de "Los Manueles", entre las viejas calles Mañas y Moras, desaparecidas al derribar "La Manigua". Y cantaba con un dramatismo hondo y recordante.
"El 14" que cantó con "El Maesíllo" y a veces en unión del "Almenndrillas" y otras con Soler el "Faquillas", en los años anteriores a nuestra guerra civil, se llamó Francisco Torres Fernández, de la familia "Los 14", pescaderos del barrio del Realejo. Cantaba bien los caracoles con una gran fuerza interpretativa. Murió de tuberculosis en el año 1937.
Aunque era almeriense, Mariano Morcillo Laborda formó parte hasta su muerte del mundo flamenco granadino. A los 10 años tocaba la guitarra, y en su juventud, con los gitanos granadinos y como miembro del cuadro "La Andalucía en tiempos de moros" acudió a la Exposición Internacional de París. De día, jefe de Negociado de Hacienda, y de noche, animador de las fiestas, con su desvergonzada zarabandilla y sus muñecos bailadores, manejados con hilos invisibles y largos palillos.
"Pepe por Dios" era el apodo de toda una familia del barrio del Matadero. Uno de ellos Pepico, recogió la esencia cantaora de su casa, y entonaba con gran fuerza soleares en sus tertulias de amigos. Se marchó a Sevilla, como aparcero del Niño Gloria y tuvieron que dedicarse a pescaderos, encontrándosele en la flamenca taberna de las "Siete Puertas", en la Europa.
Pepe "El Tomillo", camarero de Los Manueles, hacía gala de la fragancia de su nombre, trasmitida al cante.
Vivía en la Atarazana de la Cuesta del Pescado, y en el salón de su casa, reunidos los amigos, interpretaba muy bien los cantes de la tierra, acompañado por Nicolás "El Tuerto".
El último de este grupo, "El Carlillos" era un albañil, con una bonita voz flamenca. Simulando un pregón de vendedor de frutas, lanzaba su copla, con la gracia de lo espontáneo.

Arturo Fernández.




2/4/12

LA TABERNA DEL POLINARIO

          Según, Eduardo Molina Fajardo, lincenciado en Historia, el eje del mundo flamenco en la Granada de los años 20 fue la típica taberna de Antonio Barrios, "El Polinario", situada en el numero 43 de la calle Real de la Alhambra, y ofrecía la ironía de estar asentada sobre unos baños árabes del siglo XIV, demolidos en 1534. Un año antes había llegado a Granada el compositor gaditano Manuel de Falla, conociendo en la ciudad al crítico musical John Brande Trend, que había llegado a Granada en 1919, y con quien anudó una intensa amistad durable toda su vida.

          Este relata: una tarde el señor Falla me lleva a una casa junto a la Alhambra. En el patio, el pilar había sido ahogado con una toalla, pero no silenciado totalmente; se oía un ligero murmullo de agua que corría a la alberca. Don Ángel Barrios, que es compositor en parte de la encantadora ópera goyesca "El Avapiés" aparecía sentado, sin cuello y con toda comodidad, con la guitarra sobre sus rodillas. La había afinado de modo que, en cierta extraña manera, armonizaba con el agua que corría, y estaba improvisando con sorprendente inventiva y variedad. Después se nos unió su padre, y el señor Falla le preguntó si podía recordar cantes antiguos. El viejo señor se sentó allí con los ojos semicerrados, con la guitarra en un constante acopañamiento.

           De vez en cuando levantaba su voz y cantaba una de esas raras y fluctuantes melodías del cante flamenco, con sus extraños ritmos y variaciones características de Andalucía. El señor Falla apuntó las que le agradaron o las que era posibles transcribir, pues una de las mejores estaba llena de "terceras y sextas neutrales", intervalos desconocidos e inexpresables en música moderna.

El señor Antonio Barrios acompañandose a la guitarra, interpretaba con seriedad muy granadina con voz ahilada y a la manera de Juan Breva: 

          
         La taberna de "El Polinario" era centro de reunión de artistas viajeros de músicos, de conocedores y gustadores de bellezas, de gentes extrañas llenas de pintoresquismo. El tabernero era un gran tipo humano. Grueso, fuerte, barrigoncillo, pero con cara de pájaro, y párpados caídos. Pintaba, y sabía extraer de su corazón antiquísimas canciones andaluzas.

           Las reuniones en la taberna de "El Polinario" tenían una marcada significación de velada artística, pero del más puro arte popular, amenizadas siempre con notas de guitarra, manzanilla gaditana, jamón alpujarreño, queso bien conservado en orzas de aceite y rosquillas tostadas y crujientes. Estas reuniones eran frecuentadas en muchas ocasiones por Falla, García Lorca, Ángel Barrios hijo del "Polinario", Santiago Ruiseñor, que vivía allí en sus recaladas granadinas, y desde ella, en borriquilla alquilada por temporadas en la Carrera del Darro, planteaba sus excursiones cercanas etc., algunos de estos tertulianos luego fueron los organizadores del célebre concurso del 22.

          

           De la acogida cordial de "El Polinario" nos dejó un íntimo recuerdo Eugenio D`Ors, narrando en verso su impresión de una de aquellas noches fabulosas:

Rayo de sol a la mano bajó, cuando ella abarcaba
un sorbo de manzanilla en la prisión de una caña;
horas y horas suspiró en un rincón la guitarra.
__"Vámonos ya, los amigos; no nos sorprendiera el alba"
"El Polinario" tendía la mano honrada.
Era para la amistad, que no era para la paga.
Le preguntamos lo que es, y nos dice que no es nada.
¡Ay, chorros locos del Darro, agua del Genil huidora!
¡Ay, gracias y caridades donde todo se desborda!
Hasta a mí, que soy romano, hombre del daca y del toma,
hallaron esas gentes de largarme una limosna.
Será humilde, seré humilde; tomaré lo que otorgan.
Me haré un alma de mendigo por una jornada sola.
Hincaré en esta moneda los dos labios de mi boca.
Rogaré por "Polinario", también por Granada toda.
La caridad que me dan, Dios se la cuente en la Gloria.
                                                           
          Quién me iba a mí a decir que con el paso del tiempo, un día de Enero de 1983, junto a Manuel López Gálvez, Ángel de la Fuente Quesada, Manolo Ruíz y Antonio Osuna Ortega, estábamos elaborando los estatutos para lo que sería en conmemoración de aquellas reuniones, la Peña Flamenca del Polinario, situada curiosamente en otra calle Real, la de Cartuja, inaugurándose un 8 de Febrero de 1983, con una conferencia a cargo de Don Emilio Fuentes Laguna, y un recital del gran cantaor granadino fallecido a la temprana edad de 39 años, y ya olvidado como todo en Granada, José Carmona "Chocolate de Granada", que nos brindo una noche magistral. A la inauguración acudieron algunas personalidades y como no, mi amiga a la que conocí unos años antes en la Tertulia Manuel Salamanca, Ángela Barrios nieta del "Polinario" e hija del compositor Ángel Barrios. Desgraciadamente la peña duró poco en el tiempo ya que casi todo giraba en torno a mí persona, y no tenía tiempo ni para desarrollar mis funciones artísticas, así que cuando dejé de ser presidente se fue viniendo abajo hasta desaparecer. Fue una pena porque por la peña pasaron numerosos artistas, con preferencia para los granadinos, como fueron: Manuel Ávila, Pepe Albaicín, Curro Vega, Antonio Trinidad, José Maya, Rafael el Rubio, Antonio Fernández, Pepe Martínez, Isidoro Pérez  José Carlos Zárate, Juan Ibañez, Melchor Córdoba etc.
                                                                         
                                                                                   Arturo Fernández.


                                         
                                                   
                                                                 
            
         
   Reunión en el Polinario                                                        
                                                                                                        Foto familiar



                                                                               

26/3/12

CANTAORES GRANADINOS "CURRO VEGA"


          Francisco Vega López "Curro Vega" nació en Granada en 1930, en el típico barrio del Realejo; posteriormente se trasladaría a vivir al pueblo granadino de Churriana de la Vega, de ahí tomaría el nombre artístico. Cantaor largo y añejo donde los haya, Paco empieza a cantar a la temprana edad de doce años en una fiesta familiar, haciéndolo detrás de una puerta, pues le daba vergüenza por su juventud de que lo vieran. Ese fue su bautismo en el cante, pues a raíz de aquí ya no pararía, haciéndose profesional en el año 1969. A lo largo de su dilatada carrera artística compartió escenario con numerosos artistas, tales como: Antonio el de la Calzada, el Niño del Frejenal, La Sallago, Camarón, Chocolate, Calixto Sánchez, Menese etc.

          En Granada con: Cobitos, Pepe Albaicín, Manuel Ávila, Manolo Osuna, Curro Andrés, Antonio Trinidad, Arturo Fernández etc.


          Curro Vega fue el primer maestro que tuvo Luis de Córdoba aquí en Granada, pues su padre ejercía de guardagujas en el paso de la antigua carretera de Málaga, siéndole presentado por Antonio el de Pinos Genil amigo inseparable de Luis y primer tocaor que tuvo.

          En 1987 Paco fue requerido por el director de cine, Juan Antonio Bardem para interpretar a Diego Bermúdez "El Tenazas de Morón" en la película "Lorca muerte de un poeta" ya que Paco interpretaba los cantes del Tenazas como nadie. En su larga carrera obtiene diferentes premios, siendo los más importantes: el segundo premio por malagueñas en el festival de Cante de las Minas, en la Unión, tres años consecutivos 1975, 76 y 77 como ganador del concurso provincial de Granada de saetas etc.

Curro Vega y Arturo Fernández.           
Foto derecha: Manuel Soler "El Faquillas", Antonio de Puente Genil, Luis de Córdoba, Fosforito, Pepe el de la Matrona y Curro Vega.

Curro Vega haciendo de Tenazas de Morón 






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