FLAMENCO JONDO

FLAMENCO JONDO DE ARTURO FERNÁNDEZ

28/10/18

LA GRANADA CANTAORA

       

          Esta publicación que tienen a su vista, me ofrece la oportunidad de exponer y ofrecer mi opinión sobre nuestro Arte Flamenco. Y, más concretamente, en su relación con Granada. O sea, de los cantaores que ha dado nuestra tierra. Porque como digo en otra entrada de mi blog, siempre, o casi siempre, se ha especulado desde el resto de Andalucía, de la Granada cantaora, llegándose a decir que Granada es tierra de guitarristas, bailaores-as, pero nunca de cantaores-as. Esto incluso lo llegué a oír hace años en el programa televisivo de Canal Sur "La Puerta del Cante", a preguntas del presentador Manuel Curao, con objeto de ser llamados para dicho programa los cantaores granadinos, a un aficionado conocedor y peñista, que así lo certificó.

               Por mi parte debo decir que estas cosas duelen; pero más cuando vienen de un granadino que se las da de muy entendido, y además alardea de ello. Con su repuesta lo que hizo fue hacerle un daño grandísimo a todos los cantaores que por aquellos entonces habitábamos con ilusión y entrega los artísticos de la ciudad y provincia. Aquel programa pudo haber sido una rampa de lanzamiento para algunos, pero mientras que por allí pasaron todos los artistas de Andalucía, nosotros nos tuvimos que conformar con verlos por la tele.



          En una entrevista que le hacen en el diario Ideal a Antonio Cuevas "El Piki", se queja con amargura: "... no veo luz, ni puertas abiertas por ningún sitio, al contrario, me las están cerrando, no sé por qué, pero necesito vivir y comer, y para hacerlo tengo que  ausentarme de mi tierra..."

Antonio Cuevas "El Piki"

       
         Aquí se ha llegado a criticar al mismísimo Enrique Morente, más que en cualquier sitio. Y cierto es que hemos tenido dos problemas: los sabelotodo y el deporte nacional que es la envidia, y que en nuestra tierra está bastante acentuada; basta con decir que el primero en criticar a un cantaor es su propio compañero.


          El desconocimiento que se tiene de este arte tan grande por parte de la gente que lo maneja  -llámense Instituciones, Peñas, Entidades culturales y un amplio abanico de gestores-, y que siempre se han dejado llevar, o casi siempre, por la mediocridad. Lamentablemente se ha valorado más lo negativo de fuera que lo bueno de dentro. ¡Ah! Y sigue siendo así. Pero vamos a ver si desmontamos ya de una vez este maleficio que tenemos y demostramos  que Granada sí es cantaora.

          Escribe Eduardo Molina Fajardo, en la taberna del "Faquillas" en el Campo del Príncipe con su riquísima colección de 300 discos antiguos de flamenco donde se recogen las más puras y valiosas voces desaparecidas y podemos evocar a toda una generación de cantaores granadinos que ofrecieron la flor de su cante desde el año 1925 en adelante.

          Estos cantaores a los que se refiere Molina Fajardo, aparecieron en el último tercio del siglo XIX: Antonio el Calabacino, Antonio Camacho,  Antonio Marquez, Antonio el Tejeringuero, Frasquito Yerbabuena, Manuel Rosales, Miguel Milena, Nicolar el Tuerto, Paco el del Gas, El Risa, Juanillo el Gitano, Lola Maya, etc. Sin olvidarnos de Tío José el Granadino ni de África la Pezeña. Luego vendrían ya en el siglo XX, Antonio Cuevas "El Piki", Antonio Fernández, Carmelilla del Monte, Carmen Salinas, Curro Vega, Enrique Morente, Guzmán Alvea, José Carmona "Chocolate de Granada", Javier Montenegro, La Gazpacha, Manuel Ávila, Manuel Rodríguez "El Ruso", Miguel López "El Saeta", Miguel Mariscal, Pepe Albaicín, Ramón de Loja, Victorino de Pinos... Estos son algunos nombres de los que podríamos poner, ya que como se suele decir, hemos dejado en el tintero gran parte de los nacidos a mediado del siglo XX y último tercio que son los nuevos brotes de lo que tenemos en estos momentos, como son: Antonio Campos, Ana Mochón, Estrella Morente, Pedro el Granaíno, Marina Heredia etc.

          Esperemos que algún día el flamenco esté en manos de personas que de verdad sepan de lo que va, sin intereses ni partidismos, y así poder estar en el lugar que nos pertenece por derecho.

Arturo Fernández
Cantaor
                                                                         
                                                                             
          

15/10/18

EL CANTE POR GRANADINAS

         
       La entrada que hoy hago para hablar sobre el cante por Granadinas, se debe a unos comentarios que suscitaron en mi persona, un cante de Manuel Vega "El Carbonerillo", en un artículo escrito por el gran aficionado como lo es, mi amigo D. Andrés Raya, con fecha de 11 de octubre de 2018 en su blog: Flamenco en mi memoria, bajo el titulo "Flamenco en pequeñas dosis ( I ): Media Granadina".

          Desde que me adentré en el mundo del flamenco, allá por el año 1972, quiero recordar, ya que para las fechas soy un poco despistado, que no he dejado de oír incoherencias, y que algunas veces yo también las diré. Bajo mi punto de vista, que quizá esté equivocado, voy a dar mi parecer sobre lo que personalmente pienso del cante por Granadinas, desde que D. Antonio Chacón creara esta forma de cantar por dicho cante, ya que como todos sabemos existía este cante como especificó en 1845 Estébanez Calderón, y dos años antes el semanario local "El Pasatiempos".
          
          Empezaré diciendo que si en este cante, como ocurre por ejemplo en la Malagueña, no hay más diversidad de estilos, es simplemente porque los sabios de turno, nunca lo ha permitido en Granada. Todo lo que no sea cantar por Granadinas al estilo de Chacón, o Vallejo, ya para ellos era que estaba mal cantada. Recuerdo que en los concursos, si cantabas por Granadinas al estilo de Vallejo, que no la de su creador, ya tenías medio concurso ganado, simplemente con tener una capacidad pulmonar buena, y al final aguantaras el ¡ay!, cuanto más mejor. Con esto ya estaba todo solucionado, como si el alejar fuera la esencia del cante. Esto sigue sucediendo, siempre que la salida, y esa es otra, sea Triaa..., como digas Yaya..., aunque le des la tonalidad de la Granadina, para los sabios no está bien. Creo recordar que Chacón siempre salía con Yaya..., así que si él fue su creador, que me lo expliquen.

          
          Cosa distinta, que nunca he entendido, es la controversia que siempre ha existido a raíz de que Manuel Vallejo grabara el cante por Granadinas. Como todos ustedes saben y no sabemos a qué fue debido, en la carátulas de los discos de Vallejo sale impresionado el cante al que Antonio Chacón, su creador, y esto lo recalco, porque este es el quid de la cuestión, llamó Granadina, y Manuel Vallejo, le llama media Granadina y viceversa; cosa que ya no podremos saber si fue error de impresión o no. Pero como digo, no entiendo la incoherencia de discutir este tema tantísimo tiempo: que si Vallejo, que si Chacón. Miren ustedes, señores: cuando una persona crea una cosa y le pone nombre y apellidos, ya no hay nada más de qué hablar. ¿Queda claro?, amén de que media cosa no puede ser más que una entera.
      Todo esto viene como digo al principio, porque en la entrada que hace mi amigo Andrés Raya, leo que tienen que llamarse y, esta es otra ocurrencia de algún sabio, grande, o chica, es por lo que he querido dar mi opinión. Fíjense ustedes en: "Engarza en oro y Marfil" Media Granadina, y "La Virgen de las Angustias" Granadina.

          La verdad es que tengo que confesar que a mí personalmente no me gusta lo de media ni entera. Me gusta más la palabra Granadinas, como pasa con las Malagueñas. Si los sabios de turno de verdad, sienten tanto el cante de Granada, lo que deberían hacer es promover que hay cantaores que le dan otro airecillo, y eso es enriquecer el cante. Por qué no podríamos tener por ejemplo: Granadinas de Chacón, Vallejo, Cepero, Tomas, Morente, etc. Y no encerranos solamente en Chacón Y Vallejo.

Las fotografías son de Carlos Martín Ballester.

Arturo Fernández.
                                                                                                   
                                                                                                   


10/10/18

EL FLAMENCO, PINOS Y MADRID

                      Mi amigo, Antonio Vaquero Sánchez, me envía un artículo que escribió en el año 2006 para que lo lea, y dice que si me parece bien, lo pueda dar a conocer. Es por esto, por lo que creo que el mejor sito para que mi amigos puedan leerlo sin tener que mandárselo de uno a otro, es a través de mi blog. Y así también aprovecho, por qué no decirlo, para tener una nueva entrada, ya que hace bastante tiempo que no me dejo ver por aquí.
                     He de decir, que Antonio es Doctor en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid. Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid y Diplomado en Matemáticas Aplicadas por el Gobierno Francés. Pero también es un gran aficionado al flamenco, como veremos en su artículo.

A la memoria de José Agudo Sánchez, pinero de pro

Los hay. Hay gente de Pinos (cuando digo Pinos nada más, se sobreentiende Pinos Puente) no aficionada al flamenco, de ahora y de siempre. No será por falta de ambiente ¡Quién pudiera tener el privilegio de ser invitado a una boda gitana! Menos íntimamente, con frecuencia hay en Pinos circunstancias propicias a crear afición al flamenco.

Foto: Antonio Vaquero.


Me viene a la memoria uno de esos momentos mágicos que se dan de vez en cuando en el mundo gitano. Una madrugada, víspera de un día grande, creo que era el día de Reyes del año 1955, salíamos unos cuantos amigos, entre ellos mi primo Pepito Agudo, de la casa de Tomás Medina, un amigo donde los haya, en donde Habíamos pasado toda la noche de variada y jugosa tertulia. Nos dirigíamos a la tahona de Pepe Fuentes para rematar la faena con una roscas calientes que aplacaran los rugidos del estómago antes de acostarnos. Al ir a doblar la calle Real, para iniciar el camino del puente, vimos a un gitano, borrachico perdío, en la casica, tocando su guitarra y cantándole de frente a la Virgen. Nos quedamos petrificados. Y allí, agazapados, sin que se percatara de nuestra presencia, permanecimos hasta que terminó su canturreo. Entonces se echó la guitarra al hombro y se encaminó hacia Las Cuevas, con toda seguridad a dormir la mona en su chocica. No se me ha olvidado, ni creo que a ninguno de los que lo presenciamos.
Pero no sólo hay ambiente entre los gitanos, claro está. Entre los recuerdos más lejanos me parece, en la calle Real, muy cerca de la casa donde yo nací y viví hasta los ocho años, en la misma acera, la taberna de "Los Chicos", con una parte trasera en donde se reunían amigos y se tocaban piezas con guitarra, bandurria y laúd. ¡Que nunca se pierdan esas buenas costumbres! ¿Sabe hoy alguien qué es una bandurria? Estos tiempos apresurados no nos dejan sosiego para cultivar las buenas aficiones. Allí también se canturreaba flamenco. Mi padre no lo hacía mal, y otros. El inefable Paco Molina, corto de estatura y grande de corazón, gracioso y simpático como nadie, me sentaba en el mostrador de la taberna (yo tenía tres años) y me enseñaba coplas. Durante un tiempo me alejé de él y, cuando un día nos cruzamos en la calle, me dijo: Antoñito, ¿Por qué ahora no te quieres juntar conmigo? Yo le contesté: Porque dice mi mamá que me enseñas coplas marranas.Él se echó a reír y allí nos volvimos a arreglar, ya sin interrupción hasta su muerte, hace unos pocos años.
Mi afición al flamenco, nuestra afición al flamenco, como se ve, es temprana y tiene fundamentos.
En Pinos ha habido, y hay, grandes aficionados. Antonio Zafra Salinas, a quien yo llegué a conocer, está clasificado entre los más entendidos de su tiempo, atesorando una enciclopedia del cante antiguo en su cabeza. Máximo Sánchez Osuna, más joven que Antonio Zafra, contribuyó a sustentar el ambiente flamenco hacia mediados del siglopasado. De la estirpe de los Zafra, Antonio Zafra Espadafor sigue la estela de su padre en cuanto a conocimiento y Paco Baena Zafra es un baluarte con su guitarra y soporte a los jóvenes talentos. Mención especial merece Pepe Guardia, otro gran aficionado prematuramente desaparecido, que tanto contribuyó al ambiente flamenco en Pinos.
Pero si hay que señalar una estrella, por derecho propio brilla Pepe Agudo Sánchez, reconocido difusor e impulsor del flamenco, presidente que fue de la peña flamenca "La Parra" de Huétor Vega y de la asociación de peñas flamencas de la provincia de Granada, que acaba de dejarnos para reunirse con la Fernanda, Chocolate y El Turronero. menuda cosecha llevamos.
Mi afición al flamenco, nacida en Pinos, se consolidó en Madrid, a donde vine en 1956 a estudiar Ciencias Físicas, que entonces no se podía cursar en Granada. El flamenco venía padeciendo una fuerte crisis, cuya expresión pública más palpable fue la llamada "ópera flamenca". El auténtico flamenco languidecía. Madrid contribuyó sustancialmente a la recuperación, promoción y expansión del mismo. Los tablaos, los festivales y el ambiente flamenco de Madrid, con toda su pujanza socio económica y su potencia amplificadora, pasaron al arte flamenco de malvivir dependiendo de juergas de señoritos a vivir profesionalmente de una forma digna. El flamenco se dio a conocer en todo el mundo desde el foco de Madrid fundamentalmente, aunque no sólo.
Pero ¿qué es afición? Una noche, pongamos 1960, fuimos al tablao "Las Brujas" unos cuantos estudiantes. Yo aprovechaba el tiempo de estudio, antes que nada por mi propia dignidad. También era lo menos que podía hacer por mis padres, que habían accedido a desprenderse de su hijo mayor con la esperanza de un futuro diseñado por mí y arriesgado. Pero la vida tiene muchas facetas que se deben cultivar, independientemente de la profesión, como la afición al flamenco. Cuando estaba terminando el espectáculo, mientras cantaba "El Chato de la Isla", vino a sentarse a nuestra mesa Fosforito, nada menos, que ya había terminado su actuación, magistral. Antonio se había fijado en cómo le escuchábamos. No vino a ganar más duros con unos juerguistas adinerados.
Allí estuvimos conversando y, terminado el espectáculo, allí cantó a su aire, para nosotros y para él, agusto. Eso es afición.

                                                                                                                                                      
"Las Brujas", como el mítico "Zambra", en donde Enrique Morente aprendía de Juan Varea y Pepe el de la Matrona, entre otros sabios, son tablaos que han configurado la historia del flamenco en Madrid, sin duda la más brillante de la historia del flamenco. Los festivales de Madrid y los espectáculos en teatros de Madrid también han contribuido a promover afición, por la dignidad con que se vienen concibiendo, la categoría de los artistas que son convocados y la tremenda exigencia que se imponen estos a sí mismo. En Madrid hasta el más grande se la juega. Y, ya es sabido, Madrid consagra. Hay que haber escuchado a Enrique en el "Johnny" para tener una idea acabada de lo que quiero decir. Permítaseme otro ejemplo luminoso. Yo tuve la enorme suerte de asistir al homenaje que se le tributó a Juan Talega en el año 1970 en el teatro de La Zarzuela. Un acontecimiento único en la historia del flamenco. Después de muchos artistas , todos excepcionales, todos exigiéndose a tope, salió a cantar un jovenzuelo. Los viejos aficionados se miraban torciendo el gesto, como diciendo "¿y éste qué pinta aquí?". El cantaor nuevo salió por alegrías. Lo recuerdo perfectamente. Nos puso el vello de punta. Le dicen "El Camarón de la Isla" susurro un viejo con los ojos húmedos. Precisamente Morente y El Camarón eran los dos ídolos de Pepe Agudo.
Pero siempre aprovecho en mi tierra, a la que acudo siempre que puedo, cualquier ocasión que se presenta. Recuerdo el homenaje que se le tributó al tocaor Vicente "El Granaíno" en la peña flamenca de Huétor Vega, siendo presidente de la misma mi primo Pepe. Estábamos con otro primo, Benigno Vaquero, también buen aficionado, y otros amigos.
Otras reuniones provechosas se celebran en la casa de Federico García Lorca de Valderrubio, organizadas por mi hermano Paco. Pero lo bueno viene después, en plan de amigos, con Antonio "El Chiringuito", "La Antonia", familia y aledaños. Antonio es arte puro. Con él se animan los muertos. Hasta a mí me hace cantar, que ya es hacer milagros. Yo he llevado amigos de Madrid allí y me han confesado que como una de esas reuniones no hay ningún espectáculo.
Por cierto que, cuando se menciona Valderrubio hablando de flamenco, hay que pararse para señalar la figura de Rafael Amargo, uno de los mejores bailaores que ha dado este país. Nacido en Pinos y consagrado en Madrid para el mundo.
Las ocasiones, si no se presenta espontáneamente, hay que buscarlas e incluso, cuando es posible, contribuir a gestarlas. Recuerdo cerrar una cueva del Sacromonte en exclusiva para un grupo de extranjeros y españoles asistentes a un Escuela de Verano de Informática celebrada en Granada en el año 1973. Llevamos a Victorino de Pinos como cantaor estrella. Cante gitano que hoy nadie se atreve a hacer, y menos como Victorino. Oídlo en la colección de Universal en el disco denominado "Maestros del cante granadino. Estremecedor. Es un orgullo par Pinos. Los extranjeros estaban atónitos. Aquella noche fue redonda porque tuvimos la suerte de que nos acompañara Luis Rosales, que era otro gran aficionado al flamenco y no acudía a cualquier reunión. Pero continuando con Madrid, no es de extrañar, dada su afición, que hayan ido naciendo peñas, casas y comunidades diversas donde se cultiva un ambiente auténticamente flamenco. Algunas de ellas no están dedicadas al flamenco en exclusiva pero éste juega un papel cultural importante en sus actividades. Así ha ocurrido en la tertulia "Amigos de Granada", creada con el auspicio de Víctor Berrio, otro pinero anclado en Madrid. La tertulia, mientras se mantuvo dinámicamente activa, dedicó al flamenco granadino la atención que merece, sobre todo a través de la afición, el conocimiento y la generosidad del flamencólogo Manuel López Rodríguez, que fue director de la Junta de Energía Nuclear, autor del trabajos y libros de flamenco imprescindibles. Ya veis que flamenco y Ciencia son compatibles.

Por cierto que la tertulia vino a Granada a entregar su premio anual a Enrique Morente, Juan Habichuela y Mariquilla en el Ayuntamiento de Granada. La última vez que vi a Mariquilla fue en el funeral de mi primo Pepe. Los flamencos son así. Hay que saber estar a las duras y a las maduras.
Y así seguimos.

Antonio Vaquero Sánches
Octubre de 2006

Glorieta de Bilbao Madrid
                                                                               
                                                                                   

20/2/18

LORCA EN LA VOZ

El pasado día 17 de Febrero, en la casa Museo de Federico García Lorca de Valderrubio, con motivo del XXI aniversario de las Tertulias Lorquianas, se presento la obra "Lorca en la Voz", sobre una idea del cantaor granadino Arturo Fernández, bajo la dirección de Irma Burgos. La obra con una mezcla de fusión, entre lectura dramatizada, música, cante y baile, todo basado en temas Lorquianos con algunas letras versionadas al flamenco por primera vez, cosa que no quedó inadvertida por el público que pese a que tuvieron que desplazarse a 20 Km. desde la capital, abarrotó el recinto.
Con los actores Patricia Rodríguez Rosario y José Manuel Arias, muy en su papel, narrando los temas lorquianos con gran exquisitez. La bailaora Rosa Zárate, sola ante el cante, con un baile señorial sin aspavientos, con la elegancia que la propia obra requería, llena de dulzura, un deleite para la vista.
La guitarra del maestro Carlos Zárate, siempre llena  de Matices dando todo un saber en cada pase de la obra.

Y como no, el artífice del espectáculo, el cantaor albaycinero Arturo Fernández, voz poderosa, profunda, llena de ecos flamencos y sabiduría, Arturo es de esos cantaores que siempre se entregan, uno no se cansa nunca de escucharlo pues siempre da algo nuevo en su recitales.
Pero volvamos con la obra, que comienza con la Nana del Caballo, con una mezcla entre el cante y el baile, la narración de Balada de un día de Julio, a dos voces. Baladilla de los tres Ríos, Serenata, Canción Otoñal, Preciosa y el Aire, Romance de la Pena Negra y pone fin a la obra, el Romance de la Guardia Civil. Resumiendo un espectáculo digno de ver, y, del que el público asistente se quedó con más ganas. 

Enésimo Guijarro

Textos: Nana del Caballo, Balada de un día de Julio, Baladilla de los tres Ríos, Serenata, Arbolé arbolé,Canción Otoñal, Preciosa y el Aire, Romance de la pena Negra y Romance de la guardia Civil. 


Lorca en la Voz  es un espectáculo en el interactúan de modo coral el cante, el baile, el toque y la voz más genuina y auténtica del poeta en los escogidos textos que son interpretados por actores de teatro, en los cantes que enervan el aire hasta la emoción, hasta la lágrima que navega como velero por el mar de las mejillas, hasta los suspiros que reman por el agua de Granada, parafraseando a Federico, hasta encontrar a la niña de los amores y de la fuente en "Balada de un día de Julio", o en la "Nana del caballo" que ni quiso el agua. Las palabras bailan en los briosos gestos de la bailaora, vibra el taconeo, penetra en el alma hasta estremecimiento en la poderosa voz del cantaor, antorcha de fuego que alumbran notas y ritmos imposibles son los dedos del guitarrista. Se "mueren de amor los nardos" porque "qué será de los poetas y de las cosas dormidas que ya nadie las recuerda".
Dos romances cierran el espectáculo, romance que nos llevan "hasta la última habitación de la sangre", donde encontramos al duende, el único ímpetu inspirador de los artistas.
Poderío y arte van de la mano en este espectáculo, candente de emociones, en el estilo más fiel en la voz del poeta, incluyendo textos lorquianos interpretados por primera vez.

Francisco Vaquero Sánchez.
Presidente A.C. Tertulias Lorquianas de Valderrubio.



                                                                                         

7/10/17

Barradas--Lorca--Gaudí

El pasado 5 de octubre, el Salón de Actos de la ONCE en Granada, acogió el festival itinerante de una propuesta cultura de Uruguay denominada Turismo con Arte, que marcan los nombres de Rafael Pérez Jiménez Barradas, Federico García Lorca y Antonio Gaudí.
Ya, esa misma tarde, y con imagen dialogada, se asistió a un encuentro figurado entre Lorca y Barradas, por Myriam Bianchi y Francisco Vaquero.
Siguiendo el programa, en jornadas anteriores, ha habido recitales de música, poesía, presentación de obras literarias, visitas a los monumentos más emblemáticos de la ciudad de la Alhambra y, con el titulo de Lorca en la voz, ese mismo día 5, se ofreció un recital flamenco del cantaor Arturo Fernández, acompañado a la guitarra por Ramón del Paso y presentado por el periodista y flamencólogo, Juan Antonio Ibáñez, quien saludó a los visitantes, para a continuación aludir a los dos artistas interviniente.
Del primero comentó que era conocedor y seguidor de los grandes patriarcas del Renacimiento Flamenco, como por ejemplo Antonio Mairena; destacando que Arturo Fernández es cantaor de intenso y extenso conocimiento, de quejio  y suspiro, de ortodoxa actitud y matices propios, que hace de su decir un flamenco de estilo personal, avalado, además, por numerosos reconocimientos y presencia con su arte en muy diversos países y festivales.
El será - dijo Ibáñez - la voz que Federico nos dejará oír. La voz del lamento que sobrecoge. La voz del saber popular.
El guitarrista que le acompaña, Ramón del Paso, tiene el poder de hacer notas escritas en el corazón de la guitarra.
Es tocaor de estilo clásico - flamenco. Resultado de su experiencia en el acompañamiento al cante, al baile y como no de su particular estilo de la escuela granadina en guitarra de concierto.
Tras el aplauso del público asistente, Arturo Fernández inicio su recital con una selección de textos de la obra de Lorca, El lenguaje de las flores de La zapatera prodigiosa, siguiendo con verso de La sangre derramada, Canción otoñal y Nana del caballo grande, entre otros, terminando por siguiriyas.
Los aplausos, durante varios minutos, fueron el refrendo a la profesionalidad del cantaor granadino.

Según Ibáñez, podríamos decir que lo jondo, es la forma de exponer y comunicar el sentimiento, de unas raíces y vivencias humanas, que cobran vida en situaciones recreadas por el artista, ya sean cantaor, escritor o pintor.
Y su forma de ver al cantaor nos sirve para adentrarnos en su visión del Arte Flamenco. "El cantaor, nos dice el poeta, cuando canta, celebra un solemne rito, saca viejas esencias dormidas y las lanza al viento envueltas en su voz... tiene un profundo sentimiento religioso del cante.

Diario Digital Jdelvira

Juan Antonio Ibáñez



                                                                               



                                                                               

14/7/17

FLAMENCOS Y AMIGOS DEL RIÑÓN

           El haber participado en el Festival "Flamencos y Amigos del Riñón", de Ogíjares, me ha supuesto en lo personal una gran satisfacción, ya que por mi doble profesionalidad me he visto vinculado a esta penosa enfermedad que padecen algunas personas, y que a la espera de que con suerte puedan ser transplantados, depende cada dos días de una máquina, que aunque se ha mejorado mucho, no te permite hacer una vida normal.
           
          El festival que se celebró en el Parque de San Sebastián, de Ogíjares (Granada), comenzó con media hora de retraso; cosa que no es de mi agrado, pues me gusta que los espectáculos den comienzo a su hora, con el público que haya. En esta ocasión ocurría que el aforo que se había calculado ya estaba al completo, pero bueno parece ser que los flamencos esto ya lo tenemos asumido por tradición.
           
         Excepto esto, todo estuvo perfectamente organizado, y creo sinceramente que fue un éxito de organización y de público, manteniéndose dos horas aproximadamente sin moverse de sus asientos. 

                                                                                                             

Comenzó el festival con las actuaciones  de las guitarras de Carlos Zárate y José el "Pollo", para seguir después con el cante de Jacob de Carmen, y así se fue entremezclando cante y baile, con las alumnas de Isabel Madrid y el baile de Rosa Zárate, el cante de Miguel Barroso, una pincelada del baile clásico español de Priscila Pérez y cerrando el festival un servidor, amén de un final con todos los artistas sobre el escenario donde Isabel Madrid también se pegó su pateita por bulerías


                                                                                                                                                                                                                                                          Arturo Fernández con Carlos Zárate

                                                                                 

20/6/17

UNA ELEGÍA FLAMENCA ACERCA A MORENTE Y MIGUEL HERNÁNDEZ

Digital Agua.es

Los veranos culturales de la Fundación AguaGranada, se iniciaron el pasado miércoles 7 de Junio, con un acto dedicado al poeta Miguel Hernández en el 75 aniversario de su muerte.

El cantaor Arturo Fernández con la guitarra de Carlos Zárate protagonizó el acto en el Aljibe del Rey.
          Presentado y recitado por el periodista y flamencólogo Juan Antonio Ibáñez, y con un aforo totalmente a rebosar, a pesar del horario y el calor, para unir en el tiempo a dos grandes genios: Miguel Hernández y Enrique Morente, el primero que cantó los poemas del alicantino.
         En la Fundación AguaGranada la palabra y la música se entremezclaron con el arrayán, para dejar en el aire sosegado un remanso de silencio en una audiencia que supo estar a la altura del acontecimiento.
              También intervino en el acto la guitarra solista del concertista Isidoro Pérez, que compuso dos piezas expresamente en honor de Miguel Hernández. El acto comenzó con unas palabras a cargo de Esteba de las Heras, director del Aljibe de Rey. Seguidamente tomó la palabra Juan Antonio Ibáñez para resaltar  al poeta de mirada rebelde pero serena; un hombre de carácter social irrenunciable que, en su corta vida, advirtió el paisaje desolador y los sufrimientos de una guerra civil. Y a su juicio, Morente fue un artista de inusitada capacidad, un innovador permanente, que concibió un flamenco abierto y sin ataduras.

Pero vayamos al cante, que fue en realidad lo que la audiencia esperaba y se quedó con más ganas por el buen hacer de Arturo Fernández, quién con maestría y temple empezó cantando por malagueñas de la Trini y rematado por fandangos de Frasquito Yerbabuena, el poema del Niño Yuntero, seguido de Aceituneros, por peteneras, cante que requiere técnica y a la vez poderío. Después de un breve recitado cantó la Nana de la Cebolla con una dulzura que gustó mucho, para terminar con unas letras de Miguel Hernández, aludiendo al tema del agua, ya que el sitio lo requería por tratarse precisamente del Aljibe del Rey.
                                 Onésimo Guijarro




                                                                                                            Fotografías Juan Ortiz







         

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